domingo, 16 de noviembre de 2008



Una cigüeña ingrata que ha decidido salirse del mito, la ciudad.
Un espejo que derretido se vierte delante de nuestros ojos macizos. Un pasaje angosto donde las polillas frecuentan cada recóndito espacio, para ser tal vez vistas y desechadas en la misma luz...

No hay nada más hermoso que una pared sombreada con lo humano...Y ahí a encontrar los ojos de todos, roseados de historia, impertinentes momentos y una que otra risa alborotada que se vuelve a agitar de vez en vez.

Existe lo que ES.
Y tal vez sólo eso se puede ver y develar.