No hay nada más hermoso que una pared sombreada con lo humano...Y ahí a encontrar los ojos de todos, roseados de historia, impertinentes momentos y una que otra risa alborotada que se vuelve a agitar de vez en vez.
Detrás de cada "pulcro esquema" preestablecido, se esconden sombras que no son sombras. El sol atraviesa esta vida, otorgándonos a cada uno, un rayo que nos permite ser vistos. En cada camino forjado por otros, tal vez alguno que otro rayo ha sido torcido, fracturado, finalmente escondido. Si el poder de un BUEN GRITO logra sacar las sombras y develar lo escondido, todo este trabajo será por fin un inquietante sueño no absurdo...