El “puesto” como concepto tiene muchas definiciones y se le emplea para diversas expresiones. En este caso, emplearé la palabra para referirme a un lugar determinado en donde una persona crea una especie de tenderete improvisado que retira en alguna hora del día. O sea, no es un local, ni un espacio con paredes, ni menos un palacio o monumento.
Es por esta diferencia que en los recorridos por Santiago Centro, más que buscar un lugar bizarro, se puede vivenciar otra realidad que sale de lo “freak”, de lo alternativo, incluso de lo llamado “pintoresco”. Es lo que hay. Así tal cual: Es lo que hay.
Ahora, el puesto como tenderete improvisado nos habla de un viaje, de una impermanencia, nos habla un “rincón” que hacemos nuestro, pero que en rigor y según las leyes NO lo es.
Esto nos habla de que existe un espacio imaginario concebido para el canto, el baile, la cocina, la venta de un producto, etc, que no posee paredes, y que, como común acuerdo se reconoce como “el puesto de”. Común acuerdo entre los que participan de la visualización de este imaginario.
¿Qué demarca este espacio?
Ninguna firma, ni contrato, ni convenio, ni inscripción.
Lo demarca el mismo lenguaje .
Hay espacios, entonces, que son oportunos para quien desee utilizarlos y sentirlos propios. Un lugar que nos pertenece por el hecho de ser parte de algo mayor como una ciudad. Y que claramente nos está dando, como comunidad, el sustento para vivir. Estos lugares que no existen en el ideario capitalino ni se muestran en ninguna parte...
Mañana 23 de Agosto Tercera Salida y con entrevistas…
Susana Sánchez C.


