sábado, 5 de julio de 2008


Muchísimas veces pasamos delante de este TODO que se mueve y desfila de modo campante, sin que de ello obtengamos ni un sólo gesto de luz. Nuestros ojos se cierran al remolino y justamente en ese acto es que perdemos parte de la vida y la curiosidad. Si abrimos los ojos y salimos a buscar la magia, esta se despliega como ave que agitará sus alas y te invitará a viajar con ella. Del viaje nada se sabe...

La crítica no sólo es un ajuste de cuentas con lo desagradable, es una forma sensata de permanecer en tu hoy, es una forma de engendrar un hijo nuevo a este "innegable" acontecer. Un ojo crítico no es una fuente sin agua o el sabor del desencanto, su sabor no es la amargura, es justamente el querer distinguir la magia de la magia y sacar el ácido que la desnutre y la vanaliza.

En la autocomplacencia constante y el egoísmo, es que hemos querido hacer valer lo hermoso por sobre lo "feo" a modo de esconder en la alfombra lo que no se quiere. Pero transformar algo "feo" en algo hermoso, es cuando la crítica finalmente se tropieza con las manos y esas manos se convierten en herramienta. De esa lucha, mucho se sabe.

En este primer paseo rescato la idea de ver, la voluntad de ver.
Y agradezco a mis amigos que me ayudaron en la travesía :).

Susana Sánchez C.